
El Hubble necesita una grúa privada
Escuchar el artículo · 2:55
La NASA pide a empresas privadas que suban, reparen o retiren el Hubble antes de 2032: el icono intocable se volvió una carga que remolcar.
En este artículo (3)▼
La NASA pidió oficialmente a la industria privada que proponga cómo salvar al Hubble: subirlo por encima de los 600 kilómetros, repararlo o retirarlo de forma controlada antes de 2032. El telescopio más famoso de la historia se convirtió en un remolque pendiente.
Sin motor propio, la caída es cuestión de calendario
El Hubble no tiene propulsión y el roce atmosférico lo frena un poco cada año. Volaba a 583 kilómetros en 2002 y hoy ronda los 470. Sin intervención, los análisis que cita la propia NASA sitúan la reentrada entre 2033 y 2034, con un 10% de probabilidad ya en septiembre de 2032 y un 50% en diciembre de 2033.
La petición, publicada el 29 de octubre como RFI 80GSFC27RFIHSTS y abierta hasta el 30 de noviembre, contempla tres encargos: elevar la órbita, dar servicio o mejorar el telescopio, o garantizar una reentrada controlada. Lo que está en juego no es nostalgia: la demanda científica supera siete veces el tiempo disponible y el Hubble aún produce más de mil artículos al año. El administrador Isaacman lo resumió en el comunicado: al telescopio le queda ciencia importante por delante.
Un RFI no es un contrato y nadie ha puesto dinero
Conviene leer la letra pequeña que parte de la cobertura pasa por alto. Esto no es una licitación: es una petición de información sin compromiso de compra y sin partida presupuestaria asignada. La NASA pregunta quién puede hacerlo y por cuánto, no firma nada todavía.
El precedente invita a la prudencia. En 2022 ya hubo una petición similar que recibió ocho respuestas, entre ellas las de Astroscale y Momentus, y en 2024 la agencia la archivó por considerar los conceptos demasiado preliminares. Más reciente aún: el contrato de 30 millones con Katalyst para extender la vida del telescopio Swift terminó con la nave a diez kilómetros del objetivo, sin acoplarse. Salvar un telescopio viejo en órbita es un negocio donde el margen de error se mide en metros por segundo.
El rescatador de 2022 hoy firma como administrador
El giro político lo pone Jared Isaacman. En 2022, como multimillonario, ofreció financiar con una cápsula Dragon una misión tripulada que habría elevado al Hubble unos 50 kilómetros. Hoy, como administrador de la NASA, solicita soluciones robóticas comerciales desde el otro lado de la mesa. Ninguna cobertura ha explicado ese cambio de tripulado y privado a robótico y público, y la pregunta merece una respuesta antes de que se adjudique nada.
Nicky Fox, jefa de ciencia de la agencia, sostiene que la industria de servicio en órbita ya maduró lo suficiente para intentarlo. Puede que tenga razón. Pero entre pedir ideas y pagar una misión hay un presupuesto que hoy no existe, unos giroscopios envejecidos que complican cualquier captura y un hueco científico que nadie cubrirá si el Hubble cae antes de tiempo. La grúa privada llegará si alguien pone el dinero. De momento solo hay una carta pidiéndola.
Fuente: science.nasa.gov, arstechnica.com

