
Meta vende gafas que prefieren no mirar
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Meta lanza tres gafas desde 249 dólares y pone en el centro la que no tiene cámara: 43 gramos, 12 horas y cero polémica.
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Meta presentó tres gafas en Connect y la protagonista es la que menos hace. La Ray-Ban Meta Audio cuesta 349 dólares, sale el 13 de octubre y su rasgo estrella es una ausencia: no tiene cámara. Después de meses de titulares sobre "gafas de pervertido", Meta responde quitando el ojo en lugar de taparlo.
Menos piezas, mejores números
Sin cámara ni LED, el diseño adelgaza hasta 43 gramos, estira la batería a 12 horas más 48 con el estuche y ofrece 23 combinaciones en monturas Clubmaster y Burbank. Tiene sentido: el audio es el uso más frecuente entre quienes ya llevan las Ray-Ban Meta, para música, llamadas y el asistente. La Gen 3, a 449 dólares y ya a la venta, sigue el camino contrario: seis micrófonos, audio espacial, cámara de 12 MP con vídeo 3K y 9 horas de batería. Y la Adventurer baja la entrada a 249 dólares el 23 de octubre.
La coartada de los dos años
Un portavoz asegura que la versión sin cámara lleva dos años en desarrollo y no es una reacción a la polémica reciente. Puede ser verdad y dar igual al mismo tiempo: el calendario la convierte en respuesta, la quiera Meta o no. Lo relevante es que la empresa admite con hardware lo que negaba con palabras: la cámara era el obstáculo para mucha gente, y quitarla vende más que defenderla.
El agente vive en tu cara
El otro anuncio que importa no se ve: Muse, el agente personal de Meta, llega a las gafas con control por voz manos libres, avatares expresivos y conectores con tiendas y apps. Lucas Ropek lo probó en el evento y contó que el agente se confunde si hablas con otra persona a la vez. Divertido hoy, inquietante mañana: la gafa deja de ser un accesorio para convertirse en el altavoz de un agente que actúa sobre lo que miras.
Cien variantes antes de diciembre
Meta promete más de 100 estilos entre Ray-Ban, Oakley y Meta Glasses antes de fin de año. La moda hará el resto: aviadores, colaboraciones y ediciones limitadas. Si la cámara era el freno, ya no hay excusa. La pregunta que queda es la de siempre con Meta, solo que ahora va en tu nariz: qué registra, dónde lo procesa y quién lo cobra.
Fuente: techcrunch.com, edgen.tech

