
El vídeo de un dólar mata la foto de stock
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Google deja el clip de vídeo generado de 15 segundos a poco más de un dólar y lo convierte en material desechable.
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Google deja el clip de 15 segundos generado por IA a poco más de un dólar y convierte el vídeo sintético en material desechable: se prueba todo y solo se conserva lo que vende.
Quince segundos ya cuestan menos que la foto
Gemini Omni 1.2 Flash genera y edita vídeo nativo de 3 a 15 segundos, con audio incluido, desde texto, imagen o vídeo, y ya está disponible de forma general en la API de Gemini y en Google Cloud, según anunció Google DeepMind el 5 de noviembre. La tarifa oficial es de 0,07 dólares por segundo a 720p, un 30 % menos que la generación anterior. La cuenta sale sola: unos 1,05 dólares por un clip de 15 segundos, 0,70 por uno de 10 y 0,42 por uno de 6, según los cálculos del medio especializado AIReiter sobre la tarifa oficial. Una prueba independiente de SunoMV el mismo día del lanzamiento devolvió un clip de 15 segundos con audio en 58 segundos de proceso. A ese precio, un catálogo entero de productos puede tener su vídeo por menos de lo que costaba una sola sesión de fotos.
Editar con palabras sale más barato que repetir
La novedad que más cambia la economía del asunto no es la duración, sino la edición conversacional por turnos: se piden ajustes con mensajes de seguimiento sin regenerar el clip entero, porque un identificador de interacción conserva el contexto. Hasta 6 imágenes de referencia sirven de ancla visual, con un máximo de 3 por personaje y 2 personajes por escena, y una función de extensión añade de 3 a 10 segundos por pasada hasta 30 segundos totales. Google también lo lleva a Flow, a Google Vids y a la app Gemini, donde el despliegue empieza por los suscriptores del plan AI Ultra. Todo el vídeo generado lleva la marca de agua invisible SynthID. La jugada es clara: el coste ya no está en generar, sino en decidir qué merece conservarse.
El flujo ahora es tirar cien versiones y quedarse con una
Para tiendas, anuncios y catálogos nace una disciplina nueva: borrador barato primero y mejora solo para los ganadores. Una foto de producto se convierte en vídeo sin rodaje, se prueban decenas de variantes por céntimos y solo las que convierten reciben resolución o pulido extra. Hay huecos por confirmar: los precios de 1080p y 4K que circulan por revendedores no son oficiales, Google solo publica el de 720p, y tampoco hay precio separado para los tokens de entrada ni confirmación de si el plan Pro recibirá los 15 segundos en la app. En la API no hay nivel gratuito, aunque Google Vids genera clips sin coste adicional con una cuenta de Google o Workspace. Quien produzca contenido a escala debería rehacer sus hojas de coste esta misma semana, porque el vídeo pasó de inversión a gasto menor.
Cuando todo se puede filmar, nada prueba nada
El reverso es incómodo: cuando un anuncio indistinguible del real cuesta menos que la foto de archivo, la marca SynthID se vuelve la única diferencia entre documento y fabricación. Google la incluye en todo el material, pero fuera de su ecosistema nada garantiza que sobreviva a una recompresión o a un recorte. El vídeo barato democratiza la producción y al mismo tiempo devalúa la prueba visual. Acostúmbrate a preguntar de dónde sale cada clip, porque el precio ya no te dice nada.
Fuente: blog.google, aireiter.com

