
El robotaxi se recoge por miedo a la oscuridad
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Tesla admite que sus cámaras no distinguen un gato gris del asfalto de noche.
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Tesla amplió una hora el horario nocturno de su robotaxi y con eso confesó el límite físico de su apuesta por la visión pura.
Una hora extra que delata el problema
A principios de octubre, la cuenta de Tesla Robotaxi anunció que el servicio en Austin pasaba de cerrar a las 10 a cerrar a las 11 de la noche. Musk acompañó el anuncio con una frase que vale más que el comunicado: el freno al horario nocturno es asegurarse de no atropellar mascotas difíciles de ver de noche, como gatitos grises sobre asfalto gris en la oscuridad. El problema es de física elemental. La cámara es un sensor pasivo que necesita luz y contraste, y un animal gris sobre asfalto gris a las diez de la noche casi no devuelve señal. Los propios manuales de Tesla advierten que la luz escasa o las carreteras mal iluminadas degradan la información visual de las cámaras. La empresa que vende conducción autónoma con ocho cámaras reconoce, en sus letra pequeña y en el tuit de su jefe, que de noche ve mal.
El historial de horarios cuenta la misma historia por entregas. Al lanzar en Austin en junio de 2025, el servicio operaba de 6 de la mañana a medianoche. En septiembre de 2025 alargó hasta las 2 de la madrugada, una ventana de 20 horas. En agosto de 2026 recortó a cerrar a las 10 en Austin y otros mercados. La hora recuperada en octubre deja el día todavía más corto que en el lanzamiento. Quince meses de robotaxi y el servicio nocturno va hacia atrás.
El toque de queda cuadra mal con su propia defensa
Musk replicó que las cámaras en el espectro visible ven muy bien en la oscuridad cuando la IA hace conteo de fotones. La frase choca con su propio toque de queda: en Austin en octubre anochece alrededor de las 7, así que estos coches ya ruedan horas a oscuras cada día. Y choca con su propio producto: los coches particulares usan el mismo hardware de cámaras con el mismo software de conducción a cualquier hora de la noche, sin restricción. Si el conteo de fotones resolviera la física, no haría falta recoger la flota a las 11. Además pesa el contexto regulatorio: el organismo estadounidense de seguridad vial investiga más de 3 millones de Teslas por choques del sistema de asistencia con mala visibilidad, y hay otra pesquisa sobre la legalidad del Cybercab, que circula sin controles manuales.
La muleta que dejó de ser cara
En 2019 Musk llamó al lidar el recado de un tonto y luego una muleta: los láseres que usan Waymo y el resto eran caros y, según Tesla, innecesarios. Esta misma semana, Rivian declaró que el sensor ya le cuesta unos pocos cientos de dólares por coche. Cuando la muleta costaba miles, el relato de solo cámaras sonaba a convicción técnica. A cientos de dólares, empieza a sonar a ahorro contable. Ninguna fuente cita atropellos de mascotas documentados: el riesgo puede ser teórico. Pero una empresa que recorta su horario nocturno por un riesgo teórico está admitiendo que no sabe medirlo, que es peor.
Tu horario lo escribe un sensor
Cada hora que el robotaxi no circula es una línea del informe técnico que Tesla nunca publica: aquí nuestras cámaras no ven. El lidar bajó de precio, la noche sigue siendo de noche y el gato gris sigue siendo gris.
Fuente: genbeta.com, electrek.co, motor1.com