
La soberanía digital murió en una plantilla de Word
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Dinamarca archivó su piloto para cambiar Office por Collabora: 38 voluntarios, seis meses y la lección de las plantillas.
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Dinamarca archivó en silencio su piloto para cambiar Microsoft Office por Collabora tras seis meses de fricción diaria: la soberanía digital no la mató un manifiesto, la mataron las plantillas.
Un piloto de 38 voluntarios que nadie evaluó
El Ministerio de Digitalización danés lanzó el 19 de junio de 2025 un piloto para sustituir Microsoft Office por Collabora, la suite británica basada en LibreOffice, integrada en F2, el sistema de gestión de expedientes del proveedor cBrain. El alcance era modesto desde el inicio: 38 empleados voluntarios, no el ministerio entero como sugirieron los primeros titulares. TechSpot lo aclaró al recoger la investigación de Computerworld Dinamarca e Ingeniøren, que accedieron a correos y notas internas del piloto.
El experimento terminó en silencio hacia febrero de 2026, cuando se convocaron elecciones anticipadas. Hoy nadie en el ministerio usa el reemplazo y no hay planes de retomarlo, según Cybernews y TechSpot. El taller de evaluación previsto para octubre de 2025 nunca se celebró, y el propio ministerio admite que el piloto jamás se evaluó como estaba planeado.
La fuente Georgia y el Ctrl+P traicionero
Los documentos internos describen una muerte por mil cortes de formato. La fuente Georgia de las plantillas oficiales no existía en Collabora; al añadirla, algunas letras aparecían en negrita de forma aleatoria. Los saltos de línea se comportaban de manera extraña, archivos recibidos del ministerio de finanzas abrían en blanco y Ctrl+P imprimía la ventana entera en lugar del documento. Estilos de párrafo, páginas en blanco y control de cambios completaban la lista de quejas recogida por Ingeniøren vía TechSpot.
Ningún fallo era grave por separado. Juntos convirtieron cada jornada en fricción, y la fricción diaria derrota a cualquier plan estratégico.
Migrar el software es fácil; migrar las plantillas no
Aquí está la lección que Dinamarca pagó y se niega a publicar: el coste de una migración ofimática no está en las licencias sino en los artefactos acumulados durante décadas. Plantillas con fuentes propietarias, flujos de control de cambios y documentos que deben abrirse perfectos en otros ministerios que siguen usando Word. Cambiar el editor es trivial; cambiar el ecosistema documental que lo rodea es el proyecto real, y nadie lo presupuestó.
El profesor Mikkel Flyverbom, de la Copenhagen Business School, criticó precisamente eso: sin evaluación compartida, el aprendizaje se pierde y cada administración europea pagará la misma lección por su cuenta. Según TechSpot, Suiza invierte millones en migrar PCs federales a openDesk y Países Bajos construye su propia distribución Linux, pero ninguno heredará datos del experimento danés porque esos datos no existen.
Suiza gasta millones donde Dinamarca calló
Mientras el ministerio danés archiva el episodio, queda una prueba pequeña pero viva: menos de diez empleados de la Autoridad de Seguridad Vial prueban PCs abiertos del programa SIA Open, cuya tercera versión llega en febrero de 2027 y abrirá la puerta a 166 organismos. La soberanía digital europea no ha muerto; solo ha aprendido que se conquista plantilla a plantilla, no decreto a decreto.
Fuente: xataka.com, cbrain.com, techspot.com, cybernews.com, tomshardware.com

