
Lituania fabrica el pulso que talla tus chips
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Vilna inaugura una planta de 4.000 m2 para fabricar hasta 3.000 láseres de femtosegundo al año para la industria de chips.
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En Vilna se acaba de inaugurar una fábrica que puede producir un tercio de los láseres de femtosegundo del planeta, y el país que la alberga tiene 2,9 millones de habitantes.
Sesenta años de óptica desembocan en 4.000 metros cuadrados
Según LRT y el portal oficial lithuania.lt, la planta de LITILIT abrió el 16 de octubre en la calle Plungės de Vilna, con taller CNC y líneas robotizadas de montaje y prueba. El plan es fabricar 1.000 láseres el primer año y llegar a 3.000 anuales a plena capacidad. La inversión en la fábrica es de 6 millones de euros, más un préstamo de 8 millones del banco nacional de desarrollo ILTE firmado en abril para investigación. La tecnología nace de un método patentado de generación de pulsos ultracortos descubierto en 2014 por Kęstutis Regelskis, del centro FTMC; la empresa se fundó en 2015 y levantó 3,7 millones de Taiwania Capital en 2022. El primer láser lituano data de 1966. Entre aquel laboratorio universitario y esta nave robotizada hay sesenta años de ecosistema que casi nadie miró hasta que la IA lo volvió estratégico.
El vidrio manda y el pulso ultracorto obedece
La demanda tiene nombre: TSMC, Intel y Samsung apuestan por sustratos de vidrio para los próximos encapsulados, y perforar vidrio con la precisión que exige un chip solo se hace con láseres de pulso ultracorto. La capacidad mundial en 2025 rondaba las 9.600 unidades, según la consultora citada por Xataka, así que 3.000 láseres anuales equivalen a cerca del 31 por ciento de ese mercado. El consejero delegado Nikolajus Gavrilinas afirma que Lituania ya controla entre el 10 y el 15 por ciento del mercado mundial de femtosegundo y que la planta podría sumar otros 10 o 15 puntos. La eficiencia eléctrica-óptica ronda el 20 por ciento, presentada como alta para el sector. La guerra de estos láseres se libra ahora en coste operativo: producir en serie, con robots, sin mantenimiento constante, con la potencia dada por sentada.
Lo que Vilna todavía no demuestra con pedidos
Toca enfriar el titular con lo que nadie publica: ninguna fuente nombra clientes ni pedidos firmados, y tampoco hay precios por unidad. La etiqueta de mayor capacidad potencial del mundo sale de la propia compañía, sin auditoría independiente. La aritmética de Xataka baila: dice que 3.000 unidades serían un tercio del mercado y a la vez alrededor del 25 por ciento, y con 9.600 unidades de base la cuenta real da 31 por ciento. El 25 por ciento implicaría un mercado mayor que nadie cuantifica. La cuota lituana del 10 al 15 por ciento y el supuesto salto adicional son declaraciones del consejero delegado recogidas por una sola fuente oficial. Y el calendario admite lectura doble: obra e instalación hasta el cuarto trimestre de 2026 frente a producción desde 2027. Compatible sobre el papel, sin confirmar sobre el terreno.
Un país diminuto vende lo que los gigantes no pueden esperar
Lituania ha entendido algo que las grandes potencias discuten en comités: en la cadena de los chips, quien fabrica la herramienta de precisión cobra peaje a todos los bandos. Sin clientes anunciados y sin verificación independiente, la planta de Plungės es por ahora una apuesta industrial seria con cifras de inversión reales y mercado potencial verificado. Si en 2027 las líneas robotizadas escupen los primeros mil láseres y alguien los compra, el país de 2,9 millones habrá convertido sesenta años de física universitaria en un asiento en la mesa donde se reparten los chips de la IA.
Fuente: xataka.com, lrt.lt

