La IA engorda a siete y ayuna a 493
negociosNoticiaAnálisis2 de noviembre de 2026 · ⏱ 3 min

La IA engorda a siete y ayuna a 493

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Apollo puso cifra al desencanto: fuera de las siete magníficas, la IA no movió ingresos ni márgenes, y 3,5 billones en infraestructura tiemblan.

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Fuera de las siete magníficas, la inteligencia artificial no movió ni los ingresos por empleado ni los márgenes de las empresas estadounidenses. Lo dice Torsten Slok, economista jefe de Apollo, en una nota del 25 de octubre que desató 169 puntos y 136 comentarios en Hacker News: el S&P 493 lleva dos años invirtiendo en IA sin cobrar nada.

Dos años de capex que no aparecen en la cuenta

La tesis es sencilla y demoledora. Mientras las grandes tecnológicas convierten cada dólar de infraestructura en ingresos, el resto del índice muestra las curvas planas: mismo ingreso por trabajador, mismos márgenes, antes y después de la fiebre de los tokens. Las empresas no tecnológicas, lejos de acelerar, están recortando inversión y tratando el coste de la IA como una carga más, no como crecimiento.

El calendario agrava el diagnóstico. La nota coincidió con la temporada de resultados y con caídas bursátiles tras anunciar Meta más gasto en infraestructura de IA, hasta el punto de poner en riesgo sus máximos históricos de crédito. Gartner, citado por Bloomberg, calcula que 3,5 billones de dólares en infraestructura de IA corren riesgo de deterioro antes de 2030 si los ingresos no llegan. La cifra circula sin documento primario público, así que tómese como señal de alarma del sector, no como auditoría.

El token es gasto corriente para quien no vende IA

Aquí está la trampa que el agregado esconde. Quien vende inteligencia artificial cobra suscripciones, nube y chips; quien la compra paga tokens mes a mes sin transformar nada más. El margen se queda arriba, en los hiperescalares y en Nvidia, mientras la pyme de logística o el hospital regional asume la factura eléctrica y la suscripción. Capex socializado, retorno privatizado.

Por eso el debate real es quién cobra la IA. Una empresa que paga copilotos sin rediseñar ningún proceso suma gasto corriente mes a mes. Y el gasto corriente, a diferencia de la inversión, no devuelve nada cuando se cancela.

El agregado esconde a los que sí están ganando

Honestidad metodológica: Slok mide agregados, no empresas. Que el S&P 493 esté plano no prueba que ninguna compañía gane con la IA, como advirtió el análisis de Creati.ai en el debate. Los efectos a nivel de firma quedan enterrados bajo salarios, reestructuraciones y el propio gasto en tokens. Además la ventana es corta: el capex de 2024 a 2026 aún puede madurar, y Goldman ya estima que la IA sustituirá el 9% del empleo, lo que movería la productividad por la vía del recorte, no del crecimiento.

Pero esa es exactamente la lección práctica. Pregúntese cada empresa: ¿mis ingresos por empleado se movieron o solo se movió mi factura de software? Si la respuesta es lo segundo, el diagnóstico de Apollo no es una estadística lejana. Es su cuenta de resultados.

Fuente: techcrunch.com, apollo.com

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