
Europa quiere cobrar el 6G antes de encenderlo
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Grecia propone que parte de las futuras subastas de espectro 6G financie la UE, con una cifra de 12.000 a 15.000 millones que aún es una hipótesis.
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Quince mil millones por una red que no existe: Grecia propone convertir el espectro 6G en la próxima fuente de ingresos de la Unión Europea.
El dinero llega antes que la señal
La propuesta la llevó a los ministros de la UE Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo y ministro griego de Finanzas. La idea tiene nombre propio, European Spectrum Union, y un mecanismo simple: cuando los países subasten los derechos de uso de las frecuencias que necesitará el 6G, una parte de lo recaudado iría a inversión tecnológica europea y a aliviar el presupuesto comunitario. La cifra que circula es de 12.000 a 15.000 millones de euros como escala inicial.
El matiz importa más que la cifra. El propio documento aclara que se trata de una hipótesis de planificación, no de una valoración oficial ni de una previsión. Tampoco incluye posibles ingresos futuros de derechos 5G. Varios titulares la presentan como dinero sobre la mesa. Sobre la mesa hay, de momento, un papel.
El contexto es un presupuesto con hambre
La Comisión ha propuesto un Marco Financiero Plurianual de casi 2 billones de euros para 2028-2034, con el que debe sostener las políticas de siempre y pagar las nuevas: competitividad, innovación, defensa y seguridad. El problema no es solo en qué gastar, sino con qué. Bruselas lleva años buscando recursos propios que no dependan de las aportaciones nacionales, y el espectro radioeléctrico, finito y subastable, encaja en esa búsqueda.
Grecia además predica con ejemplo cercano. En su subasta de 2020 destinó el 25% de lo recaudado a un fondo para empresas que desarrollaran aplicaciones 5G. La propuesta europea extiende esa lógica del mercado nacional al continental: no solo construir las redes, sino financiar lo que vivirá encima de ellas.
La fragmentación es el impuesto invisible
El argumento de fondo de Pierrakakis, expuesto ya en un discurso en julio, apunta a otro lado: las subastas nacionales, con calendarios, condiciones e incentivos distintos, fragmentan el mercado europeo de telecomunicaciones. Coordinarlas daría previsibilidad a los operadores y, de paso, una caja común. El 6G, con su calendario aún abierto, es la excusa perfecta para intentarlo ahora.
Y el calendario es largo. El marco de la UIT para el 6G, IMT-2030, mira a 2030 y más allá. Las propuestas candidatas de tecnología radio se recibirán entre febrero de 2027 y febrero de 2029. Falta estandarización, evaluación técnica y despliegue comercial. Cobrar hoy frecuencias para una tecnología sin estándar cerrado tiene algo de venta de entradas para un concierto sin fecha.
Qué revisar esta semana
Si la idea prospera, necesitará el sí de los 27, y ningún país se ha pronunciado todavía en la cobertura. Lo que hay que mirar no es la cifra de 15.000 millones, sino tres cosas concretas que nadie ha explicado: qué bandas se subastarían y cuándo, qué porción exacta iría al fondo común frente a las arcas nacionales, y con qué figura jurídica nacería esa unión del espectro. Sin esas respuestas, el European Spectrum Union es un titular con ambición y sin fontanería.
Fuente: xataka.com, greekreporter.com

